viernes, 2 de julio de 2021

El beneplácito de no dudar nunca más.

Tú 
encendiste las velas, pero no las soplaste.
Las encendiste, quemándome suavemente la piel,
y guardas desde entonces su calor.

entiendes sin ver
lo que otros no entienden con palabras.

No hay explicaciones que valgan 
cuando alguien sabe callar y observar. 

Tú 
me viste por dentro, 
sufriste mi tormenta interior, 
y no intentaste huir,
no esperaste a que amainara:
sencillamente me enseñaste a encontrar la calma dentro de ella.

llegaste para enseñarme
que la vida no es dónde ni cómo,
sino con quién.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Transformación



Sería insensato acostumbrarse a pisar tierra firme, 

pues en cualquier momento puede desaparecer. 

De la misma forma que sería incoherente desear retroceder, 

también lo sería intentar controlar aquello que, de manera natural e inquebrantable, 

escapa a nuestras manos. 

Llegar a comprender que nosotros elegimos la dirección

pero la vida se encarga de escoger por nosotros

el nivel de dificultad que debemos atravesar 

forma parte del viaje.

Para llegar primero hay que vencer. 

Para alcanzar aquello que aspiras 

primero hay que sentir cómo te falta el aire,

cómo el corazón martilla contra el pecho.

Debes sentir el vértigo ante el abismo que de repente se abre ante tus pies. 

Qué pasa cuando se apaga la estrella que te guía,

cuando el camino se bifurca

o la pendiente se hace eterna. 


Pasa que te estás acercando a un obstáculo del que nadie te había advertido,

que la vida te ha preparado.

Pasa que se acerca un cambio,

que estás a punto de crecer, solo que tú aún no lo sabes. 


Entonces el orden tornará en desorden

la estabilidad se desestabilizará

Y el dolor te inundará.

También forma parte del viaje.

Cuando llegues al final y mires hacia atrás lo sabrás.


Comprenderás que los cambios duelen porque quiebran todo cuanto dabas por sentado

pero también que del dolor nace la transformación. 


No es fácil. No es rápido. No intenter correr. No intentes bordear. 

Enfréntate a la piedra en el camino. Hazte con ella. En realidad está ahí invitándote a superarte.

No intentes cambiar cuanto no depende de ti

Céntrate en cambiar en ti cuanto necesites

Permite que tu interior evolucione. 


Acepta la agitación, solo así puedes comenzar a recomponer.

Asimila la incertidumbre, solo así conseguirás recuperar la estabilidad.

Continúa caminando. 

No busques un nuevo punto de referencia, constrúyelo tú mismo. 

Crea una nueva estrella que te guíe;

Serás tú, pero ya no serás el mismo. 

Dentro de ti tu fortaleza se ha expandido,

Has vencido al miedo,

Has crecido.


Todavía queda mucho camino, pero ahora ya puedes decir que has vencido. 

Cuando te gires y veas la piedra que un día te impedía el paso,

La recordarás con respeto,

Pero ahora estarás agradecido. 

Gracias a ella ahora tus pasos son más firmes. Más seguros. 

Gracias a ella ahora sabes que llegar al final del camino es importante,

Pero siempre y cuando hayas sabido alcanzar a través del recorrido

La mejor versión de ti mismo. 


Recuerda: 

La pérdida de equilibrio motivada por lo inesperado

Es la antesala del cambio

Y el cambio

Es el comienzo de tu evolución. 






jueves, 9 de noviembre de 2017

Sobrevivir


Sonreí inocentemente
Confié sin dudarlo 
Entregué todo cuanto era

Insistí en rescatar personas insalvables
Creía hacer lo correcto,
y creí todo cuanto me hicieron creer

Me hice ilusiones
y ellas me deshicieron

Bailé descalza y sola
Reí a carcajadas y sin ganas

Supe que la verdad estaba ahí, pero la aparté de mí:
quise creer la mentira, 
vivir en ella

Vi venir el golpe, la caída,
y me dije a mí misma que todo saldría bien.


Pero no fue así.
Y cuando abrí los ojos era tarde:
La realidad me hizo tambalear,
me recorrió de arriba abajo
y me dejó vacía

Sin nada.
Y cada vez más lejos de mí

Me llenó la boca de amargura,
las noches de insomnio;
me caló los huesos con tanta oscuridad

...Y el amanecer nunca había tardado tanto en llegar.

Me rompí.
Lloré.
Por dentro,
 por fuera.
Creí tocar fondo, pero continué cayendo.
Estallé en mil pedazos
y me dio igual, me dejé arrastrar.
Sin rumbo, sumergiéndome en la corriente.


Pero continué.


Y eso es lo necesario: seguir siempre.
Al principio la dirección es irrelevante,
lo importante es hacia delante.

Y así me juré a mí misma
que nunca más.
Recogí como pude trozo a trozo y los uní con paciencia,
respetándome;
cuidándome.

Por primera vez confié ante todo en mí y no tanto en los demás.
Me hice a mí misma,
luché hasta encontrar las ganas,
construí una realidad en la que el dolor era soportable
y la mentira se distinguía con claridad de la verdad.

Claro que he cambiado, quién no.
Es imposible recomponer lo que se ha roto y dejarlo como antes;
habrá fisuras, 
y partes que se pierdan para siempre.


Claro que he cambiado, pero no hay nada malo en ello.
Cambiar es en realidad aprender a crecer.
Y crecer es imprescindible para sobrevivir.









miércoles, 22 de marzo de 2017



Te siento ahí,
justo ahí.
Siento la distancia cada vez mayor
entre el suelo y yo.

Te observo a lo lejos:
pese a la lejanía confirmo que manifiestas
numerosas cualidades que me encantaría poseer.

De pronto se me ocurre que los extremos encuentran su punto de equilibrio al juntarse.

La admiración que me invade mientras te acercas 
se autoproclama como un sentimiento
que nace de lo más hondo
y lo inunda todo con una apaciguada calma.

Te siento aquí,
justo aquí. 
Prefiero levitar a pisar.

Te miro, de cerca, sin que lo sepas:
como más me gusta.
Disfruto tus gestos, tus lunares, tu forma de ralentizar y acelerar el tiempo a la vez,
me rodea un cómodo silencio. 

Siempre he sentido la necesidad de comprenderlo todo. 
Sin embargo, disfruto no llegando a comprenderte del todo nunca.

Te quiero
y me quiero:
no has venido a rescatarme de nada.
Sigo siendo una niña pequeña que necesita salvarse a sí misma,
con tu ayuda, pero ella sola. 

Gracias, por cuidar mis miedos,
por no tenerles miedo,
por apagar la luz y sacarlos a escena y ridiculizarlos. 

Gracias, por enseñarme a no desistir.
Ahora sé que las mejores personas a menudo sufren las mayores injusticias
pero esto es un mero impulso para crecer;
también que las mejores promesas son las que no se escriben,
ni se dicen,
pero se mantienen constantes bajo la piel.


Te siento en mí,
justo en mí. 
Estallo en mil trocitos que me recorren de arriba abajo
confirmando 
todo en lo que siempre he creído. 











jueves, 13 de octubre de 2016

Más fuerte.


Que cuando no pase nada,
esté pasando el tiempo.

Que nuestra realidad sea la única
que parece existir.

Que empleen la hipocresía
 como base para construir 'relaciones'

El desencanto,
y, como consecuencia, 
la felicidad y el estado de inocencia iniciales
 que ya jamás volverán.

Personas con las que te equivocas,
porque se equivocan.
Sonrisas que lloran.

Las personas tristes que se disfrazan con alegría
la ausencia de bondad
los problemas
la indulgencia.

Los pasos en balde
los caminos que llevan a lo que no quieres ser 
la luz que no hay al final del túnel.

el dolor
los extremos
la decepción
la desmotivación

El esfuerzo no reconocido. 

Agitar siempre las alas
y solamente volar a veces.

Los gritos y las verdades
que encierra el silencio.

Tantos finales inacabados
tantos inicios equivocados

la ignorancia ignorada, aceptada, generalizada.

Que construyan la verdad
a base de escupir mentiras.



Tan solo son algunas de las cosas
que me hacen más fuerte.






lunes, 9 de noviembre de 2015


Hay miradas indecentes,
tranquilas,
frías.
Hay miradas alegres,
pesarosas,
sin vida.

Hay miradas que son verdad;
y otras que son mentira.

"Los ojos son el espejo del alma."
No pueden decir nada;
pero saben decirlo todo. 

Hay rostros felices
con miradas tristes.
Hay rostros cálidos
con miradas heladas.
Todo lo demás puede ser un engaño,
pero los ojos nos delatan
para bien o para mal.

Por eso, como hago siempre,
lo primero en lo que me fijé de ti
fueron tus ojos. 
Claros, transparentes,
como tú. 

Salta a tu vista
que eres bueno. 

Tus ojos te delatan dulcemente. 
Y me cuentan que eres y estás libre
de falsedad
traición
o engaño. 
Porque eres bueno.

Hay quien no sabe verlo, o interpretarlo;
o peor: hay quien no sabe valorarlo.
Porque en un mundo en el que reina la maldad,
la bondad parece haberse convertido en defecto. 
Pero a ti eso te da igual.

No voy a decir que queden pocas personas así, como tú;
porque no sé siquiera si existieron algún día. 
Lo único que diré es que existes,
y que yo te he encontrado. 
Y eso, (lo) es todo. 

No es que la bondad sea lo único, 
pero sí es lo imprescindible.
Y es que todo lo demás también importa,
pero el pilar
es la bondad.





viernes, 21 de agosto de 2015

Los pequeños detalles.


No vas a echar de menos las grandes cosas.

No te vas a acordar de aquel caro regalo 
ni de aquella fiesta privada
ni del teatro en Gran Vía.

No vas a extrañar las cenas en ese restaurante
ni las copas de después.

No vas a echar de menos el Retiro
ni el mar 
ni los sitios a los que todavía no habéis ido.



Lo que en realidad vas a echar de menos 
va a ser cogerle de la mano
su olor
hacer el tonto
escucharle reír.

Te vas a preguntar cómo es eso de dormir
sin sus brazos rodeando tu cuerpo.

Vas a extrañar sus besos porque sí
sus abrazos en cualquier sitio 
sus ojos brillando de felicidad.

Recordarás quién eras con él
las cenas en su casa
verle despertar
respirar su respiración;
su pecho.

Vas a echar mucho de menos sonreír sin motivo sabiendo, por supuesto, que el motivo es él.

Y cocinar con él,
perderos juntos,
las películas que solo le gustan a él en el sofá.

Y los paseos en bici,
y la música que siempre suena cuando le miras.


En fin, lo que vas a echar de menos van a ser los pequeños detalles.

La sonrisa con la que abrió aquel regalo
ese baile en aquella fiesta privada
su mano agarrando fuertemente la tuya en el teatro de Gran Vía.

Vas a echar de menos su manera de mirarte mientras cenáis en ese restaurante
y las risas con las copas de después.


Te vas a dar cuenta de que no es el Retiro en sí,
ni el mar,
ni los sitios a los que aún no habéis viajado,
ni los hábitos,
nada...
  
       en realidad es él, contigo. 



Eso es a lo que se resume todo
y lo que de verdad vas a echar de menos
cuando no esté.





domingo, 14 de junio de 2015

A ras del cielo.

Quedamos en Madrid.

Te distinguí entre la gente mucho antes de llegar a tu lado: 
te alzabas como una victoria entre tanta mediocridad;
sobresalías entre la muchedumbre como un grito de esperanza,
como una mota de color en un mar en blanco y negro. 

Me acerqué a ti a cámara lenta, era hora punta, 
y la gente corría en mil direcciones a la vez sin llegar a ninguna a tiempo;
pero tú, ahí, quieto, tenías muy claro hacia dónde querías ir.

Y me llevaste contigo.

Y me demostraste que a tu lado la vida es otra cosa,
que por muy pequeños que sean los pasos que damos,
serán enormes porque vamos en la dirección correcta.

Me enseñaste
a bailar a oscuras,
Convertiste
 los Domingos en el mejor día de la semana,
Aprendí
 a mirar hacia las estrellas
y a acariciarlas mientras me acaricias.

Atocha,
Gran vía,
Tirso,
y El Retiro,
de la mano.
A día de hoy,
sé, que Madrid, es Madrid, 
porque tú estás en ella.
Y yo soy yo
porque tú estás en mí.

Lo supe. Cuando te vi entre el bullicio.
Cuando aún no había llegado a ti.
Supe que ya no iba a dejar de quererte.
Que entre todos,
eres tú.

jueves, 8 de enero de 2015

Cadáveres de mariposas.




Me he echado a temblar
porque me he dado cuenta 
de que ya no asociamos los buenos momentos al futuro,
sino al pasado. 

Nos hemos convertido en rutina
y dime qué cabe esperar de la rutina.
Nada. 

Hemos llegado a un punto
en el que nos da exactamente igual 
que la verdad sea mentira. 

Tan solo hace falta una despedida 
para dejar de estar flotando sobre las nubes
y pasar a estar enterrada. 

Siempre me dejo la piel en los principios,
y los finales nunca tardan en llegar
para recordarme que estoy en carne viva. 
Una vez más. 

No sirve de nada dibujar mapas
con cruces rojas en cada caída 
para no volver a tropezar. 
El camino a cada persona es diferente,
todos encierran claros,
también recovecos;
y tan solo unos pocos poseen una salida que no dé de bruces al abismo. 

 Qué quieres que te diga. 
Pero cada vez soy más ruinas
y menos ganas. 

Cuando a ratos te dan la vida,
y a ratos te la quitan;
Cuando te hacen llorar más que reír, 
sabes que al punto y coma le quedan horas de vida
para convertirse en punto y final,
porque ya no hay comas que valgan. 


La vida da tantas vueltas
que al final te hace vomitar todos los cadáveres
que un día fueron mariposas
revoloteando por tu estómago. 

La vida da tantas vueltas
que al final todo es un final. 







miércoles, 8 de octubre de 2014



Amanece. Me levanto. Con suerte, dentro de unas horas estaré despierta.

Mi rostro se refleja en el espejo al atravesar la habitación. 

Hago caso omiso del reloj que me reprocha lo tarde que es -cómo no- y me quedo quieta, observándome. 

Mi reflejo también me observa a mí, y me reprocha: 


"Mírate, mírate bien, con todas tus ganas acumuladas ahí, en las ojeras y en los moratones de las rodillas. Te he dicho mil veces que deberías confiar en mí y en nadie más..." 


Y una vez más, vuelve a tener razón. Claro que la tiene, pero es que mi niña interior es kamikaze, no hay otra explicación. Por más que me lo prometo no puedo sentir menos y pensar más, sobre todo en las consecuencias de dejarme llevar. 



-Y las consecuencias, cuando llegan, queman y arrasan-


Continúo observándome. Tengo una línea que me recorre de pies a cabeza a modo de cortafuegos. Con el tiempo, una aprende a arder por partes,a permanecer entera.Aprende a salir ilesa de los incendios. 


Tengo también, en la mirada, marea alta de incertidumbres, 

y en el estómago, cadáveres de mariposas. 

Tengo demasiados motivos pendientes,

y excusas cada mañana. 

Tengo todo y nada a la vez, que por otra parte, es suficiente. 


Pero no tengo suerte. No. 

Definitivamente no la tengo. 
En todo caso me tiene ella a mí y me golpea a sus anchas. 

Y tengo miedo. Mucho miedo y muchos miedos:  Miedo a nada en general y a todo en particular. 


Porque, por encima de todas mis cualidades y debilidades, soy humana. 


Me aparto del espejo. Cojo el pintalabios más rojo que tengo y escribo en el espejo la frase que debería tener marcada en la cabeza. 

Me visto corriendo y me voy. Vuelvo a llegar tarde, pero esta vez, llego libre de miedos. Se han quedado todos encerrados en el espejo, en doce palabras. 


"De lo único que he de tener miedo

es del propio miedo"




Gracias, Roosevelt, me has salvado. 








martes, 30 de septiembre de 2014

Confesionario en clave de mí.

Me pido perdón por perdonarme a destiempo. 

Por ingenua
por voraz en la vida en general
y en el amor en particular. 

Me pido perdón 
por querer reinventar la poesía 
en su boca. 
La vida se escribe con besos
y los versos escriben tu vida. 
        -Hay letras que establecen abismos-

Me pido perdón por el daño sin retorno;
por el intento patético de intentar incendiar
corazones helados; 
por coger el tren en la estación equivocada,
en dirección contraria a la razón; 
por ahogarme en el mar
repleto de preguntas sin respuesta
que llevo dentro. 

Me pido perdón por no querer a quien me quiso. 
Por no valorar a quien me ofreció sin miramientos y con las manos abiertas
el corazón,
y sin embargo querer de más a quien no me quiso
y salió huyendo
mientras el corazón volvía a crujir.  

La vida sería infinitamente más fácil si no me gustase lo imposible,
pero nací con una predilección salvaje por lo difícil. 

Me pido perdón por encontrarme 
en la sección de causas perdidas,
por intentar recomponerme en abrazos
que cortaban más que yo. 



Me pido perdón,
y me perdono. 

Simple y llanamente,
porque no conozco un antídoto mejor
para la infelicidad,
ni nada más sano
para el corazón. 







lunes, 22 de septiembre de 2014

Increíble pero incierto.

La seducción de una mirada 
que te atraviesa en el último vagón de metro. 

La perfección de dos cuerpos entrelazados
en cualquier callejón de Madrid. 

La suavidad de un beso 
que de repente detiene 
a Atocha en hora punta.  

La calma de saber que esta noche 
tu cama no espera vacía.  

La sumisión ante el único fuego
que arde pero no quema,
que nace y vive dentro de ti
pero tan sólo se alcanza dentro de él.  

La felicidad de que suene Sabina
mientras te coge la mano 
y recorréis Gran Vía 
a ras del cielo. 

La imprudencia de saberte 
invencible si está a tu lado;
La duda de si cuando deje de estar 
él te habrá vencido.

El interminable placer  
de su olor en tu ropa; 
la macabra ironía
de no saber si mañana se irá
y no volverás a verle más. 

El suicidio de saber
que cualquier beso de despedida
puede ser el último.



El deseo mata, 
pero la muerte logra que vivamos con intensidad hasta el final. 









jueves, 4 de septiembre de 2014

He bailado contigo. Me has pisado los pies y el corazón.



Una de dos. 
O falta de tacto 
o poco corazón. 
Dime cuál es tu problema. 

Y cómo puede ser que la misma boca de la que estuve colgada una noche
y siete vidas
ahora sea una maldita mentirosa. 

Explícame qué sentido tiene vivir en una sonrisa si tu corazón brilla por su ausencia. 
Explícame qué ganas yendo por ahí adueñándote corazones que después rompes sin compasión. 


Aunque quizás deberías saber que esta vez no te has salido con la tuya
porque tus ganas
tu felicidad
hasta tu inspiración 
ahora son mías, estás vacío, 
y puede que algún día sepas volver a abrir camino entre tú y yo,
incluso puede que todo lo que te he robado vuelva a su origen 
pero créeme
yo no volveré.
Y tú, a ser el mismo, tampoco.
 Jamás. 

Hay mapas con el camino de vuelta a personas
que es mejor quemar. 
Tú has quemado el camino de vuelta a ti mismo. 

Dime la verdad
de todo lo que has mentido. 
O no. Mejor: Tú sigue viviendo en el silencio. 

Me gusta, me encanta, cuando callas
porque no me mientes. 

Atraes
enamoras
destruyes
matas
y huyes 
esa es tu vida. 

Y he de decirte que tan sólo los cobardes aprovechan el silencio para huir. 

Pese a todo síentete orgulloso. Deberías estarlo. 

Ya no eres quebradero de cabeza
ni duda inexplicable
ni baile sin música
ni sollozos a media noche.

Nada de eso. Ahora eres todo lo que siempre mereciste ser: 
un recuerdo. 
Un recuerdo cada vez más borroso
con el que alguna noche salgo a bailar 
y no deja de pisarme los pies. 
Pero recuerdo al fin y al cabo. 

Eso es todo lo que eres para mí. 
Nada más. 








jueves, 28 de agosto de 2014

Su escandalosa forma de querer y otras historias para no dormir.



Imagina a una chica sentada al borde de su propio abismo
soñando
mientras balancea sus pies.
No teme la caída -dentro de sí misma-
a pesar de que su fondo es imposible de atisbar.

Tan sólo sonríe, no tiene miedo.  
Sonríe porque sabe amar 
y confía en las personas. 

Cree en la bondad y en que siempre hay alguien 
dispuesto a levantar los brazos para evitar sus golpes
contra un suelo que cada vez tiene más espinas. 

Imagínalo. ¿Lo tienes?

Pues ahora imagina que el abismo en el que balancea sus pies
no es más que su día a día
y que la caída es la zancadilla diaria
que la vida le regala. 

Aquellos que abren los brazos cada vez que ella cae
y evitan sus golpes
no son más que personas con las que te cruzas todos los días por la calle
sólo que tú no lo sabes,
no te percatas.

Pero ella sí.

No es que tenga un sexto sentido,
es sólo que ella se para a observar
mientras la gente pasa corriendo a su lado.

Imagina a una chica con el corazón roto por todos los recovecos posibles e imposibles 
pero que sigue queriendo como si de una primera vez constante se tratara.
Una chica que se promete a sí misma que los destrozos 
no podrán con su fe en el amor jamás. 

Imagina a una chica frágil pero irrompible
de sonrisa fácil y lágrima enrevesada. 
Imagínala, ya sabe de la crueldad con que la realidad la despierta cada día 
pero sigue poniendo en práctica su inocencia 
como cerrando aposta los ojos para no ver lo evidente
y así dar segundas oportunidades
a gente que sabe desde el minuto uno que le fallará. 

Imagina a una chica que no cree en motivos, 
ni en palabras
ni en apariencias
tan sólo en hechos
versos
y besos. 

Imagínala, ella cree que algún día 
una sociedad entera
dejará de buscar una belleza impuesta por aquellos a los que no les conviene
que nos miremos felices al espejo
y aprenderá a encontrar belleza en cualquier detalle
para entender que todas las personas son bellas de por sí. 

Imagina una chica que no sueña con un futuro perfecto
pero sí con la felicidad. 
Que detesta la hipocresía de la gente con corbata y dinero
y confía en que algún día la paz será el día a día
y no una fantasía. 

Imagina a una chica que va buscando sonrisas por la calle
en vez de miradas de aprobación. 

Imagina a una chica que tiene miedo a cada paso que da
pero también unas ganas inmensas de volcar en las personas
alegría. 
Una chica que calla más que habla
que se pregunta más que responde
que llora 
mucho más de lo que ríe. 


Imagínala. 

¿La tienes? 
Pues me tienes.
Porque esa chica soy yo. 

viernes, 25 de julio de 2014

Inviernos en verano.



Me pregunto qué ropa llevarás hoy, 
y si habrás pensado en mí. 

Me pregunto dónde estarás, 
con quién  
(y por qué no es conmigo).

Si habrás sonreído, 
si estás tan guapo como siempre
o si has sido feliz. 

Me pregunto si has tenido ganas de mí,
si has ido a volar y no has encontrado tus alas. Y no has sabido. No sin mí. 

Igual has querido acabar con esto y no has encontrado la forma. No sé. 

Me pregunto en qué pensarás ahora, 
si lo que tienes entre esos labios que antes me acariciaban la vida
es un adiós o si mantienes tu para siempre.

Me pregunto por qué eres tú la respuesta a todo lo que me pregunto. 

Y me pregunto también dónde te habrás llevado mi corazón,
si lo habrás tratado un poco mejor. 


Yo tan sólo quería decirte 
que me parece irrelevante la ropa que llevo hoy 
pero no todas las veces que he pensado en ti
porque han rozado lo prohibido. 

Que he estado acompañada, 
pero mi mayor ausencia -tú-
se ha venido conmigo allá donde he ido. 

Que sí, que he sonreído, pero sonreír sin ganas es llorar  
y llorando tanto no se puede ser feliz. 

Quería decirte que he ido a volar
y me he estrellado contra el asfalto. Y que no, que no puedo. No sin ti. 

Que no he tenido el valor de enviar
lo que he reescrito infinitas veces. 

Y entre mis labios tengo dudas, decepción y poca esperanza, 
en vez de tenerte a ti. 

Quería decirte también que mi corazón sigue estando allí donde tú estés, 
y bueno,
que un día sin saber de ti dura lo mismo que el más frío invierno
y ya he perdido la cuenta de todo lo que ha(s) nevado. 

Tan sólo era eso, nada más. 



miércoles, 23 de julio de 2014



Como un balón viejo y descosido que apenas sí rueda pero con el que sigues jugando por el cariño de tantos años;

como una canción que no te gusta, pero se pega;

como la carta que no supiste quemar en su día, y que ahí está, escondida en el último cajón la estantería,
y ahí estás tú, temblando cada vez que intentas volver a leerla, pero no, aún no es el momento, releer sería revivir y eso supondría una catástrofe emocional; 

como perder el último tren; 

como una caricia que duele;

como la incertidumbre que no deja enviar un mensaje que evite el último adiós,
o el error de enviarlo cuando ya es demasiado tarde;

como un te quiero a deshora; 

como decidir que te vas y que justo ahí pongan tu canción favorita; 

como volver a empezar algo que acabó hace mucho tiempo; 

como escribir pensando en una persona aun sabiendo que jamás te leerá;

como la duda que surge justo cuando el profesor abandona el aula; 

como regresar y comprobar que ya nada es lo que era y que ya nadie te espera; 

como la frase que se queda haciendo eco en tu cabeza y no en tu boca; 

como una mala noticia en un buen momento; 

como una incertidumbre sin respuesta; 

como un final contado antes de tiempo; 

como llegar cuando ya todos se han marchado; 

como una fiesta sin globos. 



Perdóname, pero he intentado describirte mejor y no he sabido. 

Esto es todo lo que puedo decir de ti. 
Esto es todo lo que puedo decir de mí, contigo.